Concepto de conservatorio

La palabra conservatorio procede en su etimología del latín “conservatorium” y se aplica a los establecimientos públicos, y por excepción, privados, donde se imparten lecciones especializadas de música, y ocasionalmente de danza y otras artes.

Surgieron ligados a la vida contemplativa y a la caridad, en los conventos y asilos de comienzos de la modernidad renacentista, como el de Pietà dei Turchini, en Italia, que se fundó en el año 1583, para darles a los niños y jóvenes carentes de recursos u hogar, un modo de ganarse dignamente el sustento, enseñándoles a tocar uno o más instrumentos musicales y en ciertos casos, también a cantar. De allí que fueron tomando el nombre de “conservatorios” que era la finalidad que tenían con respecto a los menores que intentaban resguardar o proteger, al igual que también conservaban las tradiciones culturales al difundirlas por dicho medio.

Concepto de conservatorio

En el siglo siguiente, la música religiosa se robusteció y en las catedrales se establecieron capillas musicales, algunas de las cuales poseían conservatorios.

Actualmente, a los conservatorios, que son establecimientos formales de enseñanza, concurren estudiantes deseosos de tomar lecciones dictadas por maestros o profesores de música o de la disciplina artística de que se trate, en horarios pautados y de acuerdo a un programa de estudios, que va en complejidad creciente y se avanza aprobando los exámenes correspondientes.

La motivación puede estar dada ya sea por el simple gusto de aprender y desplegar las habilidades que conquisten de forma lúdica o profesional, o para obtener algún diploma que les permita dictar a su vez, clases a sus propios alumnos de modo particular o en algún conservatorio.

Entre los instrumentos que se aprenden a tocar en un conservatorio podemos citar al piano, la guitarra, el violín, el saxofón, el arpa, el bandoneón, la trompeta, el clarinete, etcétera.

En el ámbito jurídico, se habla de actos conservatorios para aludir a aquellos cuyo objetivo es preservar un bien o un derecho, que sin dicho acto podría resultar destruido o menoscabado. Ejemplos: “Realicé actos conservatorios sobre el inmueble que alquilo, ya que si no reparaba el caño roto, se inundaría la vivienda y los daños serían aún mayores, así que le cobraré el gasto al dueño” o “Reinscribiré la hipoteca como acto conservatorio, pues de lo contrario el crédito que garantizaba quedaría sin protección”.