Concepto de crocante

La palabra crocante posee un uso casi exclusivo en el terreno gastronómico. Proviene del francés “croquant” y alude a una sensación que se percibe al masticar un alimento duro, consistente y quebradizo, como ocurre con algunas frutas, como las manzanas o los panes, o las patatas fritas. Ejemplos: “este pan es del día anterior, lo calenté y se ablandó, pero ya dejó de ser crocante”, “el microondas calienta los alimentos, pero observo que les quita a la masa de las empanadas y tartas, su sabor crocante” o “esta manzana tiene un sabor arenoso, no siento al masticarla que esté crocante” o “ no dejes abierta la lata de galletitas, se ablandan y ya no estarán crocantes, como a ustedes les gusta”. Un alimento crocante, en general, realiza al morderse un sonido característico, ya que al romperse, cruje, y es por ello que se toma a crujiente como sinónimo de crocante.

Concepto de crocante

Existen dulces específicos que se llaman crocantes, elaborados con frutos secos, como nueces, maní o almendras, a los que se cubre de caramelo cristalizado. Son snacks, como las garrapiñadas, que son comunes en América Latina (aunque se elaboran en casi todo el mundo con diferentes nombres) que adquieren la textura crocante por el tostado de los frutos y el caramelo escarchado que los cubre.

La mayoría de la gente gusta de este sabor crocante, aunque al estar acompañado en general de cierta dureza, no son elegidos por quienes padecen de problemas odontológicos, especialmente los ancianos. Ejemplo: “para las fiestas voy a comprar turrones crocantes, aunque serviré algunos blandos para los abuelitos”.