Concepto de cuenco

Un cuenco es un recipiente cóncavo, un tazón o vaso, hondo y relativamente ancho (de diámetro menor a una ensaladera) carente de asas y bordes, que desde sus inicios sirvió para contener líquidos o sólidos, alimenticios o no.

Los primeros cuencos fueron de barro, madera, arcilla o piedra, y casi todas las civilizaciones que se dedicaron a la alfarería los elaboraron; para luego ser confeccionados con variados materiales como cerámica, bronce u otros metales, vidrio o porcelana, muchos de ellos con decoraciones ornamentales que representan verdaderas obras de arte. En el museo de Granada (España) puede apreciarse un cuenco del período Neolítico, donde ya se usó la cerámica. La técnica pastoril usaba madera para sus cuencos la que modelaba con cuchillos de monte. En el Museo Arqueológico nacional de Bélgica se aprecian cuencos de cerámica incisa que provienen de Lieja.

Concepto de cuenco

Ejemplos: “Llené un cuenco de agua para darles de tomar a mis mascotas”, “El sacerdote usó un cuenco con agua bendita para la ceremonia” o “El cuenco era de vidrio y se me quebró al caerse, derramando su contenido”.

En medicina holística, extraída de la medicina oriental milenaria, se usan cuencos de cuarzo, material que tendría armonía con el cuarzo presente en nuestro cuerpo, o metálicos (hechos con aleaciones de oro, plata, mercurio, plomo, estaño, hierro y cobre) conocidos estos últimos como cuencos tibetanos, por ser en Tibet donde los hallaron los budistas en el año 600 antes de la era cristiana.

Ambos tipos (de cuarzo o de metal) son capaces de reproducir vibraciones similares al del cerebro cuando está en calma, lo que produce un equilibrio en los chakras o centros energéticos, y refuerzan según esta teoría el sistema inmunológico, mejorando estados anímicos, contracturas, circulación sanguínea, hipertensión arterial, problemas musculares, artrosis, entre otras dolencias. El diámetro de cada cuenco posee una diferente frecuencia vibratoria, transmitiendo su sonido al ambiente una intensa paz.