Concepto de efigie

La palabra efigie proviene etimológicamente del latín “efigies”, integrada por “ex” que significa exteriorizar y por “fingere” que pede traducirse como fingir; con lo cual se alude al modelado que se efectuaba de una persona, plasmando en una imagen, las características físicas reales, por imitación, que se realiza sobre soportes metálicos, como en el caso de las monedas; o en piedra o madera como las esculturas. También pueden estar representadas en pinturas.

La efigie es por lo tanto una representación simbólica y figurativa, en general de una persona ilustre, ya sea un santo, un gobernante o un prócer; aunque también puede ser una personificación de un idea o de un sentimiento, como la codicia, el dolor o la inocencia.

Concepto de efigie

La efigie puede ser de la totalidad del cuerpo humano o solo de su cabeza, o incluir cabeza y busto. Ejemplo: “En el museo de Berlín, puede observarse la efigie de la esposa del faraón monoteísta Akhenatón (coronado como Amenofis IV), la reina Nefertili, realizada en piedra calcárea en los talleres de Tell el-Amarna”.

Un caso particular donde una efigie tomó el lugar de una persona real fue el de la “Farsa de Ávila”, ocurrida en España por disputas entre familias nobles y el rey, por los favores de él recibidos. En efecto, el protagonista fue el rey Enrique IV de Casttilla, quien el 5 de junio de 1465, sufrió una destitución comandada por el marqués de Villena pero representada su persona en una estatua de madera, una efigie, a la que el arzobispo de Toledo le retiró la corona, para luego retirársele por parte de otros conjurados, la espada y el bastón. Finalmente toda la efigie fue destruida.