Concepto de estética

Entre las ramas de la ciencia filosófica hallamos a la estética, cuyo objeto de estudio son el arte y lo bello, desde el punto de vista de sus cualidades sensibles, y los valores en ellas contenidos. Del griego “aisthesis”, nos habla de lo que se conoce a través de los sentidos.

Para Platón el arte y la belleza deben poseer orden y medida, siendo una idea reflejada en cosas, que impulsa a alcanzar eso verdadero que se halla contenido en la idea perteneciente al mundo inteligible. Para Aristóteles lo bello es algo ordenado y con una determinada magnitud. Simetría y extensión hacen que algo pueda calificarse como bello, referido a la figura humana. Entienden ambos, que lo bello solo puede entenderse en relación a lo feo, como el bien no podría captarse si no conociéramos el mal, y ambos conceptos son captados con el alma.

Edmund Burke (1729-1797) distingue entre los goces estéticos, lo bello, que produce un placer positivo, el amor; y lo sublime, que ocasiona un placer negativo, el temor por lo que se observa, produciendo una enorme emoción, el asombro, unido a un sentimiento de peligro ante lo inconmensurable, que no necesita corresponderse con la realidad. Lo terrible es sublime, pues no podemos observarlo de manera indiferente. Un animal que puede atacarnos, una fuerte tormenta, un ejército que ha entrado en nuestra ciudad, pueden producir este goce sublime.

La palabra estética, fue por primera vez empleada en el año 1735, por el filósofo alemán, Alexander Gottlieb Baumgarten, profesor de estética en la Universidad de Halle, en su obra “Reflexiones filosóficas acerca de la poesía” donde opuso la estética, como conocimiento sensible capaz de aprehender la belleza, y expresarla en manifestaciones artísticas; a la lógica, saber racional.

Kant se ocupa de la estética en su “Crítica del juicio” estudiando la relación sentimental que une al individuo con lo que lo rodea, que posee un fin y un sentido hacia lo bello. Kant utilizó escritos de Baumgarten para elaborar su “Estética trascendental”, donde distingue las sensaciones, captadas por los sentidos, y las formas a priori, categorías de espacio y tiempo que dan orden a dichos datos sensibles, cuya síntesis constituye el fenómeno.

Para lograr belleza se pintar cuadros, se decoran edificios, se realizan esculturas, e incluso muchas personas recurren no solo a maquillajes para parecer más lindas, sino también a cruentas cirugías estéticas.