Concepto de farsa

Del latín “farcire” en el sentido de “rellenar” pasó al francés como “farce” sirviendo para designar todo aquello que sirve de relleno culinario. En el teatro, se trata de piezas breves dramáticas y chabacanas, que intentan ridiculizar cuestiones que aparecen a simple vista como socialmente aceptadas, pero que la farsa intenta desnudar para mostrar a través de un metalenguaje sus vicios, de modo ridículo, despertando la risa fácil e irreflexiva del auditorio.

Las farsas, fueron utilizadas desde el teatro griego. En la Edad Media si bien la iglesia despreció las manifestaciones artísticas jocosas, permitió algunas de ellas en fiestas de esparcimiento, denominadas paralitúrgicas. Con el Humanismo y el Renacimiento, la diversión y la denuncia social dieron a la farsa un lugar especial. En el siglo XVI el escritor portugués Gil Vicente, fundador del teatro en ese país, escribió graciosas farsas, como “Farsa de los Físicos”, “Farsa de los Gitanos” o “Farsa de Inés Pereira”. El humanista y dramaturgo francés Molière, estrenó “Las preciosas ridículas” en París en el año 1659, donde se pone en ridículo a dos jóvenes mujeres que desprecian a sus pretendientes y optan por otros dos hombres que le parecen mucho más interesantes y que resultan ser los sirvientes de los primeros. Las farsas cobraron mayor difusión en los dos primeros siglos de la Edad Contemporánea, especialmente en los teatros italianos de Nápoles y Venecia.

Concepto de farsa

El siglo XX consagró definitivamente a la farsa. Ramón María del Valle Inclán, por ejemplo, publicó en 1920 su obra teatral “Farsa y licencia de la Reina Castiza”, en una revista de nombre “La Pluma”. La obra está ambientada en la Corte española estando como reina Isabel II. La grotesca situación se desata por el chantaje que realizan unos pillos aduciendo tener unas cartas suscritas por la reina con un contenido comprometedor, y que va a desnudar una suerte de intrigas palaciegas que permanecían ocultas.

Farsa es también un engaño que se desarrolla en la realidad, por ejemplo: “Tu vida es una farsa, vives en la mentira, haciéndoles creer a todos que trabajas, que mantienes a tu familia y que eres un hombre de bien, cuando en realidad te pasas el día holgazaneando”.