Concepto de carga de la prueba

Probar algo significa demostrar lo que se alega, ya sea una idea o un hecho. Las probanzas son necesarias en muchos casos para ser creíble, a nivel personal, por ejemplo: “Pruébame que es verdad tu cariño” o “¿Tienes pruebas de que José está mintiendo? pero son fundamentales en el ámbito científico, pues las pruebas dan lugar a que las teorías se conviertan en leyes; y en Derecho, cuando se necesita “comprobar” o sea, hacer salir a la luz lo ocurrido, para saber con la máxima posibilidad de certeza, si el hecho ocurrió, y en tal caso, si es generador de un perjuicio o configura un delito.

El problema con respecto a las pruebas, en el ámbito jurídico, radica en quien debe aportarlas (esto es lo que se denomina “carga de la prueba”) rigiendo el principio de que debe hacerlo quien alega la existencia del ilícito en sede penal (pues el imputado se presume inocente) o quien sufrió el menoscabo patrimonial, o quien afirma que extinguió su obligación, en el ámbito civil. Ejemplos: en sede penal, el delincuente no debe probar que no cometió el delito, sino que se deben aportar pruebas en su contra (él tendrá derecho a dar pruebas en su defensa, pero si no existen pruebas, o son insuficientes, será absuelto). En Derecho Civil, pueden citarse como ejemplos: Quien alega que ha pagado una deuda debe presentar por ejemplo, el comprobante de pago.

En el Derecho Laboral, rige el principio de que si bien ambas partes deben probar lo que aseveran, la mayor carga probatoria, recae sobre el empleador, pues en caso de dudas se favorece al empleado.

Se denomina inversión de la carga de la prueba, cuando la ley establece ciertas presunciones, que hacen que la carga de la prueba no afecte al reclamante sino al demandado o acusado. Internacionalmente se acepta que en los casos de discriminación (al ser muy difícil la probanza) sea el acusado quien justifique su actitud, tomando por cierto que el acto existió, salvo que se pruebe lo contrario.