Concepto de censitario

El sufragio no siempre fue universal, o sea el derecho a votar a los representantes políticos del pueblo, no era para todos sino para una minoría restringida y selecta. Entre las postrimerías del siglo XVIII y durante el siglo XIX el sistema electoral en la mayoría de los países del mundo occidental era censitario, o sea que podían votar aquellos que reunían ciertas condiciones para inscribirse en el censo, que registraba como con derecho a voto a ciertas categorías de ciudadanos pertenecientes a grupos sociales, económicos o culturales determinados, considerándose que solo ellos podían tener claro qué dirigentes eran aptos para decidir los destinos de todos.

Concepto de censitario

En el Reino Unido el sufragio era censitario pues solo quienes tenían propiedades podían votar. El fundamento del voto censitario estaba en que el Estado liberal debía solamente intervenir para garantizar el orden, y los únicos que tenían un real interés en controlar a los gobernantes eran los que tenían intereses económicos que defender y aquellos que no tenían nada por ganar ni por perder.

Algo similar ocurrió en Estados Unidos donde además la mayoría de los estados no autorizó el voto a la población negra. En Francia quedaban excluidas como en todas partes, las mujeres, pero además, los sirvientes domésticos que por su condición no tenían libertad en sus decisiones por la influencia de sus patrones sobre ellos, ni los que carecían de residencia fija, aunque algunas leyes ampliaban y otras restringían sucesivamente el derecho al voto., dividiéndose las opiniones políticas entre los que solo querían darle este derecho a una minoría ilustrada y los que propugnaban el sufragio universal. Recién en 1848 la Segunda República reemplazó el sistema electoral basado en el sufragio censitario por el sufragio universal pero solo para los hombres.

En América Latina tampoco el sufragio fue universal desde siempre. En Argentina, Alberdi sostuvo que sufragar es una forma de gobernar, de manejar la suerte de la comunidad, y eso requería de educación. Inspirada en esta idea la ley 147 del año 1857 para la Confederación argentina estableció un voto no obligatorio y tampoco secreto. Igual ideario siguieron las provincias: por ejemplo, solo los adinerados pudieron votar en San Luis, Mendoza, Córdoba y La Rioja. En 1880 no había exclusiones para votar pero al no ser obligatorio ni secreto, se prestaba al fraude y a la inercia cívica. Esto terminó en 1912 con la sanción de la Ley Sáenz Peña.