Concepto de cobranza

Por cobranza entendemos el acto y el resultado de cobrar, que se originó en el vocablo latino “recobrare”, que luego perdió el prefijo “re” y a su vez provenía de “recuperare” o sea, reintegrar al patrimonio el valor de lo que figura como deuda.

En todo contrato sinalagmático, o sea que genera obligaciones para las dos partes que se ponen de acuerdo, cumplida una de las prestaciones, la otra parte puede iniciar las gestiones de cobranza, y cuando el pago no se realiza en forma voluntaria puede a través de los órganos judiciales iniciar una demanda. También ocurre a pesar de no haber acuerdo de partes cuando la deuda se genera en virtud de una carga pública o legal, como sucede con el deber de pagar impuestos, multas u obligaciones alimentarias entre parientes. Si existe un documento ejecutivo como el caso de un pagare ni siquiera habrá que probar la causa de la deuda; se intima judicialmente el pago y podrá procederse al embargo de bienes si existieran, para luego ejecutarlos si el deudor a pesar de todo no paga.

Concepto de cobranza

Algunas empresas cuentan dentro de ellas con un departamento de cobranzas y en otros casos tercerizan el servicio. Existen empresas destinadas a la cobranza extrajudicial de deudas, que intiman a los deudores a pagar, para evitar la vía judicial, aunque si las deudas están con su plazo vencido, no es necesario para iniciar acciones legales, que exista intimación previa.

En ocasiones, los servicios de cobranzas se ocupan de visitar a aquellos que se han comprometido al pago de cuotas, generalmente mensuales, acercándose hasta sus domicilios a la fecha de cada vencimiento para comodidad de los clientes; otras veces cuentan con oficinas adonde concurren los clientes. Ejemplos: “vino el cobrador de la póliza de seguros y le pagué la cuota de este mes” o “me acercaré al servicio de cobro rápido para pagar los impuestos y servicios”, respectivamente.