Concepto de cohecho

Cohecho deriva en su etimología del vocablo latino “confectare” que significa preparar o negociar. Otros (los menos) creen que el origen de “cohecho” está en el latín “coactare” que significa compeler.

Es una palabra de uso jurídico, que designa un delito reprimido por las leyes penales de cada Estado, que consiste en castigar la conducta de aquel funcionario público que obtiene favores en forma indebida utilizando su cargo para ese fin, y a quien ofrece o da la “paga”. El rédito obtenido tanto puede ser para sí mismo como para un tercero. Es lo que acostumbramos denominar coima o soborno.

Está incluido entre los delitos contra la administración pública, y no importa que lo que se logre con esta acción pueda llegar a considerarse justo (agilizar un trámite administrativo pagando un precio) pues la acción para obtener el resultado no es ni ética ni jurídicamente aceptable, ya que el funcionario público cobra sus honorarios de parte del Estado y no de los particulares que recurren a sus servicios.

Como dijimos la acción u omisión requerida puede ser la que está dentro de su competencia, o puede ser algo que no debería hacer, como retardar el despacho de un expediente.

Los intervinientes son, un funcionario público que le “vende” sus servicios a un particular, no importando que lo recibido tenga un gran valor o éste sea exiguo, salvo que se trate de regalos de costumbre, y se entreguen luego de realizada la labor. Por ejemplo, regalarle una lapicera a un funcionario que se ha esmerado en diligenciar nuestro asunto, con el fin de agradecerle su dedicación, no importaría un cohecho. Quien da “el favor” es también partícipe del delito. El funcionario puede cometer el ilícito en forma personal o utilizar para ello a un tercero.