Concepto de confesión

La palabra confesión se originó en el vocablo latino “confessĭonis” y puede definirse como una declaración voluntaria, o por efecto de una presión física o moral, donde la persona expone la autoría o participación en un hecho ilícito, un pecado o una falta moral. Ejemplos: “El asesino confesó su crimen”, “María le confesó a su novio que lo engañó con su primo” o “El alumno confesó que aprobó el examen copiándose del compañero”.

En la antigüedad, la prueba de confesión era determinante en los procesos judiciales. En la Antigua Roma, quien confesaba, en especial si lo hacía bajo tormentos, admitiendo los cargos, se convertía en indiscutible autor de lo que hubiere confesado.

Concepto de confesión

En la actualidad, la confesión hace plena prueba en los procesos civiles, pero en los penales es necesario, por razones de interés superior que hacen al bien común, verificar que lo confesado coincida con lo que realmente ocurrió, ya que alguien puede confesar un asesinato o un robo con el fin de proteger a un pariente, cónyuge o amigo. Además existe un principio de raigambre constitucional que impide que se obligue a alguien a realizar una confesión, ya que nadie tiene la obligación de hacer una declaración que vaya en contra de sus propios intereses.

“Confesiones” es también un texto, compuesto de trece libros, escrito por San agustín donde relata los pecados de su juventud y el abrazo de la fe religiosa católica.

En el catolicismo, la confesión es parte del sacramento de la penitencia. Permite obtener el perdón de los pecados mortales, donde el penitente se arrepiente en forma sincera de sus malas acciones, especialmente las graves, ante el confesor, que mantiene en secreto el contenido de la exposición. Luego debe cumplirse la penitencia impuesta y el sacerdote si cree en la sinceridad del arrepentimiento, lo absuelve.