Concepto de custodia

La palabra custodia nos remite en su etimología al vocablo latino “custodĭa” que alude a una actividad de guarda, vigilancia y cuidado con respecto a algo o a alguien. Hubo en la Antigua Roma distintas instituciones destinadas a la custodia como el “curator ad ventris” que cuidaba de los intereses de las personas por nacer que carecieran de pater, o los curadores de furiosos, o incluso de bienes que no tenían dueño. También se custodiaban los reos para evitar que escapasen, los bienes dados en depósito por parte del depositario, o los edificios públicos para evitar que fueran atacados; o profanados, en el caso de los sagrados. Casi todos estos usos subsisten en la actualidad. Ejemplos: “el lugar está fuertemente custodiado, pues guarda tesoros y valiosos recuerdos” o “luego de varios saqueos, el comercio apareció hoy con custodia policial” o “te encargo estas muestras genéticas, y te pido que las custodies, para que nadie tenga acceso a ellas”.

Concepto de custodia

En el cristianismo la custodia u ostentorio (que proviene del término latino “ostenare” con la significación de “mostrar”) es un trozo de metal precioso ( oro o plata por lo general) con forma de torre, que culmina en un Sol (aunque puede adoptar otras presentaciones), donde se coloca la hostia consagrada, en la festividad del Corpus Christi, como objeto de culto, llevada en procesiones.

En el ámbito jurídico, la palabra custodia, se usa en Derecho de Familia, para designar a aquel de los progenitores que queda a cargo de la tenencia del menor luego de la separación matrimonial o divorcio, o cuando el niño queda huérfano. Mientras el niño tiene a ambos padres vivos y conviviendo, la custodia legal la ejercen de modo compartido ambos padres. En caso de fallecimiento de uno de ellos, la ejerce el sobreviviente, y si ambos fallecen debe asignarse la tutela, con la custodia que conlleva. También deben quedar en custodia legal otros incapaces de hecho, como los dementes o pródigos.