Concepto de dolo

El dolo, del latín “dolus” que quiere significar fraude o engaño, implica la intención de producir un daño mediante una acción u omisión. Actúa con dolo quien miente para sacar provecho de una situación, afectando los intereses de un tercero.

Quien presta su consentimiento en un contrato mediando dolo, no expresó libremente su voluntad, que por lo tanto se halla viciada, y por consiguiente convierte a ese acto jurídico en anulable. Por ejemplo si alguien quería comprar un anillo de brillantes y le vendieron uno con piedras sin valor. Se debe comprobar que de conocer el engaño no se hubiera celebrado el contrato. Quien cometió el dolo no puede alegarlo para anular el acto.

En sede civil se distinguen los hechos ilícitos cometidos con culpa, que se llaman cuasi delitos, de los hechos ilícitos cometidos con dolo, que son delitos. En sede penal hay delitos o figuras delictivas que requieren el dolo para configurarse, como el homicidio simple, y otras la culpa, como el homicidio culposo. El dolo eleva la pena a aplicar.

En materia de inejecución obligacional, quien no cumple con la prestación a su cargo mediando dolo, o sea, sin otra causa que la intención de no pagar, es responsable de los daños y perjuicios derivados de su mora.

El dolo eventual es una figura que oscila en el límite entre la culpa y el dolo, pues quien realiza la acción u omisión no desea que se produzca el resultado dañoso, pero éste resulta fácilmente imaginable. Por ejemplo, si alguien corre una picada, debe imaginarse que puede causar un accidente.