Concepto de dueño

La palabra dueño se deriva en su etimología del vocablo latino “domĭnus” el que a su vez remite a “domus” con el significado de “casa”. En la Antigua Roma la palabra “dominium”, referida al señor o dueño de la “domus” o casa, recién aparece a fines de la República, siendo el término más antiguo que se usaba para designar la aprehensión de una cosa o ser vivo, incluido un ser humano, el “mancipium”, derivada de “manus” en el sentido de “poder”. Más tarde surge la denominación “dominus propietas” para diferenciar al dueño de la propiedad del que la tiene en usufructo.

Concepto de dueño

Dominio y propiedad son términos sinónimos, pero se usaron en la antigüedad romana con fines distintos. La “propietas” o propiedad se refería a la propiedad privada que se tenía sobre un bien, mientras que el “dominium” (domnio) era más amplio comprendiendo el derecho de propiedad, una facultad amplísima, absoluta, pero también las ventajas que de ella se derivaban, y otras situaciones como el dominio hereditario.

La distinción actual entre propietario y dueño carece de valor ya que son sinónimos. El dueño o propietario es el que tiene sobre algo (una casa, un automóvil, una joya) o alguien, por ejemplo, un perro o un caballo, un derecho dado por un título legítimo para tenerlo, disfrutarlo y disponer de él (regalarlo, venderlo, y salvo en ciertos casos especiales como ocurre con los animales, pues puede constituir un acto de crueldad legalmente punible, derecho a destruirlos o abandonarlos). Hasta la abolición de la esclavitud era posible ser dueño de otro ser humano que se reducía a la calidad de objeto de su amo y señor.

Además se utiliza la palabra dueño para hacer mención a que alguien se comporta con autonomía y decisión propia. Por ejemplo: “Quiero ser dueño de mi vida y poder elegir lo que quiero hacer y decir, sin que me lo impongan”.