Concepto de enfiteusis

Enfiteusis proviene del vocablo griego “emphyteusis” cuyo significado era plantación, y de allí pasó al latín, usándose en Roma para nombrar en un primer momento a las cesiones de tierras públicas que hacía el Estado, para que los ciudadanos las cultivaran a cambio de un canon pagadero en forma anual, y que duraba todo el tiempo en que se cumpliera con el pago, siendo también este derecho transmisible por herencia.

Luego los particulares pudieron también entregar en enfiteusis tierras de su propiedad, de cuyo uso no podían gozar más en el futuro porque el dominio aparecía desmembrado. Si bien los dueños de las tierras iban a recibir un dinero anual por el uso de los fundos, llamado vectigal, y los impuestos también quedaban a cargo del enfiteuta, ya no podrían disponer de esas tierras, ya que el enfiteuta tenía un derecho muy amplio sobre ellas, a pesar de no ser el propietario.

El enfiteuta podía cambiar el destino de las tierras mientras no las destruyera, vender ese derecho a otra persona, aunque debía primero avisar al dueño para ver si él quería comprar la enfiteusis, pues gozaba de derecho de preferencia, además el enfiteuta podía traspasar el derecho a sus sucesores.

En Argentina, la Ley de Enfiteusis fue dictada en el año 1826, durante la presidencia de Rivadavia, y consistió en pasar a manos de la nación, las tierras públicas provinciales que se habían hipotecado en garantía de deudas. Esas tierras con el fin de que sirvieran como fuente de recursos se alquilarían como mínimo por contratos de 20 años. Como no se fijaron plazos máximos, los poderosos se convirtieron en latifundistas.