Concepto de equidad

El término equidad, deriva del griego “epieíkeia” y del latín “aequitas”, como la justicia, valor universal, aplicado a cada caso concreto. Es por lo tanto la concreción del valor justicia.

La justicia proclama que cada uno tenga lo que se merece, pero no habla de casos específicos. Cuando se plantean esos casos, por ejemplo, que Juan vive en la indigencia pues no consigue trabajo, o que María no va al colegio pues con sus 12 años debe trabajar; es la equidad, la que debe darles trabajo a Juan y posibilitar que María concurra al colegio sin que deba trabajar. Los agentes que deben contribuir a que la justicia se concrete a través de la equidad, son en principio y obligatoriamente, los poderes públicos estatales.

La justicia, entonces es abstracta y general, mientras la equidad es concreta y particular. El Juez al sentenciar y buscar la justicia en el caso concreto debe estar iluminado además de por la ley escrita por la ley natural, que debe ser la inspiradora de todo el orden jurídico.

El jurista romano Cicerón consideró a la equidad (aequitas) como fuente del Derecho. Esta fuente posibilitaría cambiar las normas legales existentes cuando han quedado superadas por las transformaciones ocurridas en la sociedad, para adecuarlas a las nuevas circunstancias.

La equidad de género implica que tanto hombres o mujeres tengan lo que merecen, o sea lo mismo, en igualdad de circunstancias. Si en un trabajo una mujer percibe menos salario haciendo el mismo trabajo que otro compañero de sexo masculino, no sería equitativo. Esto no significa dejar de reconocer sus diferencias biológicas, pues es lógico que a la mujer le corresponda por ejemplo licencia por maternidad en un período prudencial anterior al parto.