Concepto de extradición

¿Qué es?

Extradición es un neologismo que se formó a partir de dos palabras latinas: el prefijo “ex” que significa “fuera” y “traditio” en alusión a la forma de realizar una compraventa no solemne pero válida para transmitir según el Derecho de Gentes, el dominio.

La extradición vendría significar en sentido etimológico, transferir a alguien fuera del dominio o soberanía de un Estado.

La extradición es una institución del Derecho Público Internacional que se usa cuando existe un fugitivo, que ha escapado del Estado donde se lo busca para juzgarlo de un delito o cumplir la condena impuesta por sentencia firme, y busca refugio en otro país, para que este último lo entregue al Estado que lo reclama, cuando ya lo tiene en su poder o previa captura.

Concepto de extradición

Algo de historia

La extradición, que implica la colaboración internacional en la lucha contra los hechos ilícitos, asegura, según lo explica el jurista italiano del siglo XVIII, Cesare Beccaria, imposibilitar que el delito permanezca impune por el solo hecho de escapar de la soberanía de las leyes del Estado donde se perpetró.

En el siglo XVIII la extradición se aplicaba con referencia a los presos políticos. La extradición de delincuentes comunes fue posible desde septiembre de 1765 por un acuerdo celebrado por el rey español Carlos III y el francés Luis XV.

A partir de la Paz de Amiens de 1802, Francia, España e Inglaterra se comprometieron a la extradición de presos comunes, excluyendo los políticos.

En la actualidad

Para que en la actualidad un Estado pueda solicitar la extradición de una persona a otro Estado, debe ya tener sentencia condenatoria firme o un auto de prisión por delito común (no político) grave. Debe existir entre esos países un Tratado Internacional o Convención Internacional para que el Estado requerido esté obligado a extraditar, si se cumplen los requisitos de su legislación interna, o sea que también según sus leyes la acción cometida sea delictiva; siendo de lo contrario, una facultad. No procede la extradición a un Estado que aplique la pena de muerte. La mayoría de los países no concede extradición si se trata de sus ciudadanos.

Es posible que el delincuente aún no haya sido capturado, en cuyo caso lo que se peticiona es una extradición activa. Si ya está en poder del otro Estado, es una extradición pasiva.