Concepto de filiación

La palabra filiación es derivada del vocablo latino “filiationis”. Es relativa a la calidad de “filio”, que de acuerdo a su etimología deriva del latín “filius” y esta palabra a su vez de “felare” que significa “mamar”.

En Derecho, la filiación alude al vínculo jurídico que se genera entre ascendientes y descendientes, sean naturales o adoptivos. La filiación entre los hijos y sus padres puede surgir de haber nacido dentro del matrimonio, por ser el hijo reconocido por su padre no casado con la madre, o por haber sido adoptado. Si el hijo biológico no es reconocido por sus padres, puede iniciar un juicio de paternidad para reclamar su filiación. La filiación establece entre hijos y padres derechos y deberes recíprocos.

Concepto de filiación

En el antiguo Derecho Romano los hijos que nacían de justas nupcias, luego de los 180 días de celebradas; o hasta 300 días de disuelto el vínculo, eran hijos legítimos (actualmente también se mantienen estos períodos para presumir salvo prueba en contrario que el padre del niño es quien está casado con su madre). De lo contrario, eran naturales, pero podían legitimarse si los padres al momento de concebir al niño hubieran tenido la capacidad legal de casarse; y los progenitores lo hacían en forma posterior. Había otros modos de legitimación, como por decisión del emperador previo pedido, y por oblación a la curia. Los hijos adulterinos, incestuosos o sacrílegos, no podían ser legitimados. Los que nacían fuera del matrimonio y no se legitimaban, eran hijos naturales, con vínculo filial solo con su madre.

La categoría de hijos naturales con menores derechos que los nacidos dentro del matrimonio, se mantuvo mucho tiempo en las leyes de los distintos países del mundo. Actualmente no existe esa distinción en casi ningún país del mundo occidental, desde el punto de vista jurídico.