Concepto de hipoteca

Del latín, “hypotheca”, que a su vez lo toma del término griego, significa “hipo”: bajo , “theca”: conjunto de objetos, queriendo aludir al objeto que se halla bajo otro, sujeto a su cumplimiento.

En Roma la hipoteca nació como un derecho real de garantía que evolucionó de la prenda o “pignus”, para tratar de solucionar los inconvenientes que traía esta última garantía al obligar al deudor a entregar la posesión de la cosa dada en garantía a su acreedor. La hipoteca posibilitaba al deudor continuar con el uso y goce de la cosa, de la que solo se veía privado si no cumplía la obligación que la hipoteca garantizaba. Tanto la prenda como la hipoteca, podían efectuarse sobre bienes muebles o sobre inmuebles.

Actualmente, la prenda se efectúa sobre bienes muebles y la hipoteca sobre inmuebles.
Puede definirse la hipoteca como el derecho real que adquiere el acreedor por contrato, de parte de su deudor, de tomar posesión de un bien inmueble de propiedad de este último en el caso de que no cumpla con la obligación contraída; mientras tanto, la cosa gravada, continúa en poder del deudor. En caso de que el deudor no pague, se ejerce la acción hipotecaria, para pedir judicialmente el remate del bien. Los acreedores hipotecarios cobran en el orden temporal en que han registrado sus derechos. Esto se basa en la máxima romana que decía “primero en el tiempo, es mejor en derecho”.

Figuradamente se emplea la palabra hipoteca para referirla a ciertas situaciones de la vida cotidiana que comprometen aspectos extrapatrimoniales. Por ejemplo cuando se dice “Hipotecaste tu vida a favor de tu familia” se quiere significar que garantizaste con tu propia existencia la seguridad de los tuyos.