Concepto de huérfano

Del indoeuropeo “orbh”, del griego ὀρφανός (orphanos) y del latín “orphanus”, la palabra huérfano alude a quien no posee uno o ambos padres vivos, o que éstos lo hayan dejado en estado de abandono. La “h” en la palabra huérfano se debe a una antigua regla castellana, por la cual van con h, las palabras que comienzan con los siguientes diptongos: “ue” “ui” “ia” e “ie”. Se aplica también a las crías de animales, faltos de su madre, situación ésta que en América del sur, califica a estos individuos también como “guachos”.

Concepto de huérfano

En los humanos, la orfandad de los menores, los deja fuera de los derechos y obligaciones de la patria potestad, por lo cual, ante la necesidad de alimentación, educación, protección, vivienda y abrigo que estos niños necesitan, se acude a ciertas instituciones legales que intentan remediar estas carencias. Una de ellas es la tutela, a cargo de parientes o terceros, que deben probar ante el juez o tribunales correspondientes su aptitud para hacerse cargo del niño huérfano. Si no existe esta posibilidad existen instituciones a cargo del Estado que se ocupan de ellos, abriéndose la posibilidad de que puedan ser dados en adopción, también mediante el juicio correspondiente que certifique la calidad material y moral de los candidatos a asumir la patria potestad, en condiciones similares a la que existe como vínculo natural.

El huerfanito o huerfanita son personajes muy comunes en los cuentos infantiles. Por ejemplo Cenicienta, era huérfana de madre, y estaba sometida a los maltratos de su madrastra (esposa de su padre). Una situación similar, ocurre en “Blancanieves y los siete enanitos”.

Por extensión se aplica a la carencia que se tiene de algo espiritual. Ejemplos: “a pesar de todo el dinero que posee, Pedro está huérfano de amor” o “me siento huérfano, sin el apoyo espiritual que me brinda mi amigo en este difícil trance”.