Concepto de impericia

La etimología de impericia la hallamos en el latín “imperitia”, vocablo compuesto por el prefijo de exclusión o negación “in”, “periens” en el sentido de “probado” más el sufijo de cualidad “ia”.

La impericia es una cualidad negativa que se le atribuye a aquel que no posee habilidades o preparación suficiente para algunas cuestiones, en general por falta de experiencia, por ejemplo: “Tu impericia se justifica en parte, porque eres muy nuevo haciendo este trabajo, esmérate y día a día irás superándote”, “La impericia del boxeador le costó graves lesiones a su pobre cuerpo” o “No contrates para el trabajo a alguien inexperto, su impericia puede hacerte perder mucho dinero”.

Concepto de impericia

La impericia es particularmente grave cuando la persona debería tener la pericia, experiencia o saber suficiente, por ejemplo, por dedicarse a esa labor profesionalmente o haber obtenido un registro habilitante, y su impericia pueda ocasionar daños a terceros. Ejemplos: “Su impericia al volante fue evidente cuando colisionó con otro automóvil que estaba estacionado, no sé cómo obtuvo el registro para conducir, es un peligro social” o “Con total impericia el médico recetó un medicamento a su paciente ocasionándole graves secuelas, ya que estaba contraindicado en su cuadro clínico”.

Legalmente quien actúa con impericia lo hace con culpa no con dolo, o sea si bien no tuvo intención de cometer el daño igual lo hizo. Se equipara jurídicamente la impericia con la negligencia (falta de cuidado) y la imprudencia (actitud que excede los límites de lo prudente o sensato) y configuran en el caso de profesionales, el delito de mala praxis, si ocasionaron un daño, debiendo en caso de probarse que se actuó del modo denunciado, reparar el perjuicio sufrido, económicamente.