Concepto de infanticidio

Etimológicamente la palabra infanticidio proviene de la unión de dos palabras latinas “infans” (infante o niño muy pequeño) y de una derivación del verbo “caedo” que significa “matar”, por lo cual el infanticidio es la acción de dar muerte a un bebé o infante.

Los bebés son seres que llegan a la vida indefensos y necesitan del cuidado de los mayores de su especie, en especial de la madre, para sobrevivir. Esto que pareciera algo que debería ser innato en cada ser humano, como sentimiento de protección del más débil, muchas veces no se ha sentido así a lo largo de la Historia. Desde el propio Estado se instó a realizar estos crímenes monstruosos en la antigüedad si el pequeño nuevo miembro social no satisfacía las necesidades que la patria de él requería, por estar muy enfermo o sufrir patologías irreversibles. Su destino era la muerte tal como aconteció en Esparta o en Roma. Otros, eran tributo de dioses malignos a los que se les ofrendaba su pureza vital. La tradición religiosa judeo cristiana prohíbe la matanza de niños.

Concepto de infanticidio

La protección de los niños en la actualidad está garantizada por la Convención de los Derechos del Niño. Sin embargo la figura penal del infanticidio como crimen realizado por la madre para ocultar su deshonra, siempre que se realice en las primeras horas (en general los autores y las legislaciones varían en su opinión de cuántas son esas horas) luego del alumbramiento, tiene una pena menor. Este atenuante basado en la influencia del estado puerperal sobre la mujer que ha dado a luz, es muy controvertido y aceptado solo en algunos países. En Argentina se lo contempló y se lo quitó varias veces del Código Penal, hasta que finalmente fue suprimido en el año 1994. Esto significa que quien mata a un niño recién nacido, es un homicida, y si son sus padres los asesinos, sufrirán el agravante del vínculo que los une a la criatura. En países como Bolivia está tipificado el infanticidio, siendo necesario que la autora sea la madre, y que se cometa el asesinato al momento del parto o en los tres días posteriores. En este caso, observemos la diferencia de condena: mientras en Argentina le cabría una pena de prisión perpetua, en Bolivia, sería de prisión entre uno y tres años. En la imagen, Romina Tejerina, acusada y condenada por matar a su bebé recién nacido, fruto de una violación, que dividió a la sociedad argentina, entre quienes la defendían y quienes avalaron la condena judicial.