Concepto de instigación

La palabra instigación, del latín “instigatĭonis” es el efecto y la acción de instigar, del latín “instigare” a su vez procedente de “stingere” que puede traducirse como “pinchar”, ya que quien instiga parece estar presionando de modo incisivo al otro para persuadirlo de hacer el acto. La influencia del instigador, para que lo haga responsable en el acto, debe ser tan grande, que sin su aporte, no hubiera tenido lugar, pues de lo contrario sería una mera recomendación o consejo.

Concepto de instigación

La instigación consiste en inducir a alguien a que realice ciertos actos o se abstenga de hacerlos. La instigación puede ser hacia aspectos positivos, como instigación a estudiar o a pasear, pero es más frecuente su uso hacia actos negativos, como la instigación a la violencia, a cometer delitos o al suicidio.

Existen instigaciones que se realizan en el ámbito privado: “El propio padre fue quien instigaba a su hijo a cometer actos ilícitos” o “El suicidio de mi amigo fue instigado por su mejor amigo” y otros asumen un carácter público: “El jefe revolucionario fue detenido por instigar a la violencia” o “El líder de la secta fue condenado por instigar al suicidio colectivo”.

Los castigos para este delito varían según los países: En Bolivia la instigación pública para cometer un determinado delito según el artículo 130 de su Código Penal tiene una pena de un mes a un año. La pena se eleva si se instiga contra la seguridad estatal, la función pública o es con respecto a la economía nacional. El artículo 209 del Código Penal argentino sanciona a quien instiga a la comisión de delitos con una pena de dos a seis años de prisión.

Para que la instigación sea punible debe estar descripta en algún tipo penal y ser realizada de modo doloso o intencional.