Concepto de interdicto

La palabra interdicto, proviene en su etimología del latín “interdictum” y su significado es el de “inter” = entre y “dictum” = dicho. Se aplica en el ámbito jurídico para designar a aquellas personas que tienen prohibidos o restringidos el ejercicio de ciertos derechos, por haber sufrido alguna interdicción (prohibición) en sede judicial a causa de padecer demencia, ser delincuente, haber sido declarado en quiebra, etcétera. Estas prohibiciones también pueden ser impuestas por vía eclesiástica a los sacerdotes por penalidades en virtud de “latae sentenciae”, e implican no poder ejercer ciertos ministerios.

Concepto de interdicto

Jurídicamente además, se aplica para proteger al poseedor de un bien, contra quien amenaza su pacífico goce o lo ha privado del mismo, o para quien pretende tomar la posesión de un bien a causa de un título legítimo, o cuando existe un riesgo, como sucede en el interdicto de obra nueva.

En el Derecho Romano eran órdenes que daba el pretor, y según Savigny su objeto era proteger la paz comunitaria. Estos interdictos solo valían entre las partes en conflicto, prefiriendo al poseedor del bien en cuanto a la presunción de que tenía derecho a la cosa, teniendo el que reclamaba, que probar que él era el verdadero dueño o su legítimo poseedor. Para tener efectos ante terceros no servían los interdictos sino que se requerían las acciones, para lo cual se necesitaba ser propietario, mientras que para usar un interdicto se podía ser por ejemplo acreedor prendario o titular de una servidumbre sobre la cosa. El trámite era más sencillo que el de las acciones. En ese entonces, los interdictos eran para retener, recobrar o adquirir la posesión.

En la actualidad suelen tomarse como sinónimos interdictos y acciones posesorias, siendo medios jurídicos para hacer valer por vía sumaria, los derechos del poseedor, que puede ser o no propietario del bien, cabiendo luego en su caso el proceso ordinario para discutir la titularidad del dominio.