Concepto de intimación

La intimación hace referencia a la acción y al efecto del verbo intimar, del latín “intimatio”. Una intimación ocurre cuando a alguien se le ordena que haga algo o se abstenga de hacerlo si no desea sufrir las consecuencias que la falta de cumplimiento acarrea. El objetivo es avisar la falta y advertirle sobre las sanciones. Ejemplos: “la maestra me ha intimado a presentar mañana todas mis tareas, pues de lo contrario me pondrá una mala calificación”, sin embargo, a pesar de que las intimaciones pueden ser realizadas sin formalidades como en este caso, para que tengan efectos jurídicos y sean válidas para accionar judicialmente en consecuencia, o para interrumpir la prescripción, deben reunir ciertas formalidades, especialmente que sean fehacientes, o sea, que quede constancia o registro de que la intimación o reclamo fue realizado y llegó al destinatario correcto.

Concepto de intimación

Entre algunos casos de intimaciones podemos citar: la intimación al pago de una deuda, la intimación al cese de hostilidades o a la rendición, la intimación para que se arregle una construcción ruinosa que pueda derrumbarse y causar daños, la intimación para que cesen los ruidos molestos o la intimación para que alguien se presente a declarar en juicio.

En la Antigua Roma para que alguien se transforme en un deudor moroso, la mayoría de los autores coinciden en que era necesario, estando exigible la obligación, que el acreedor intimara al pago al deudor. En la actualidad cuando una obligación es a plazo, vencido el mismo, no es necesario que el acreedor intime al deudor para que ocurra la mora, sino que ella funciona de modo automático.