Concepto de jurista

Jurista procede del latín “iurista” y a su vez se deriva de la voz latina “ius” que puede traducirse como “Derecho”. Un jurista es aquella persona cuya profesión está relacionada con el Derecho, o sea, con las normas jurídicas, ya sea como doctrinario, profesor, abogado, juez u otros funcionarios judiciales (fiscales, secretarios de juzgado, prosecretarios, oficiales de justicia, etcétera) y también lo son los creadores del Derecho, o sea los legisladores, variando los sujetos comprendidos de acuerdo a cada país, y a la opinión de los autores, pero siempre en relación a la Ciencia del Derecho.

Concepto de jurista

La noción de jurista se remonta al Derecho Romano, que creó un sistema de leyes de carácter práctico. El conocimiento de estas normas fue privilegio al principio de los pontífices, lo que recién comenzó a hacerse público con la sanción de la Ley de las XII Tablas en el año 450 antes de Cristo. Con la decadencia de este monopolio del saber jurídico que tenían los pontífices, surgieron los primeros prudentes, que crearon escuelas y corrientes de interpretación del Derecho, siendo las más destacadas la de los sabinianos y la de los proculeyanos, y con ello fue naciendo la ciencia jurídica, cuya etapa de oro se alcanzó en la época clásica (siglo III) entre los cuales merecen citarse a los siguientes juristas: Gayo, Papiniano, Paulo, Ulpiano y Modestino, cuyas opiniones se tomaron en consideración en la Ley de Citas.

El filósofo del Derecho de nacionalidad española, Javier Hervada, nos explica que el jurista es el conocedor del Derecho, y el que sabe discernirlo o aplicarlo en el caso concreto, quien aprecia lo que es justo y cuándo un derecho resulta lesionado, dentro de un contexto social dado. Para él el jurista más acabado es el juez, que es el encargado de resolver las cuestiones, a través de sus sentencias. Pero también lo son el abogado y todos los que colaboran para el Derecho sea aplicado.

Para ser un buen jurista se necesita ser estudioso, justo, prudente, criterioso, apasionado por el saber, y lo más objetivo posible, para que reine la justicia y no el arbitrio del juzgador. Por lo tanto, a pesar de tener títulos habilitantes o cargos relacionados con la Ciencia del Derecho, y tener la potencialidad de ser jurista, solo poco merecen ser considerados tales.