Concepto de litigio

Proviene la palabra litigio del término latino litis, que a su vez deriva de lis, o contienda judicial, que queda trabada en un proceso judicial con la demanda y su contestación.

En el Derecho Romano más antiguo, llamado procedimiento de las acciones de la ley, donde se hacían apuestas condicionadas al resultado del proceso judicial, se conocían como “praedes litis et vindiciarium”, las garantías que debía prestar la parte que recibía la posesión de los bienes que componían a apuesta, para el caso de que tuviera que devolverlos, si perdiera el juicio.

Se llamaba “litis contestatio”, a la culminación de la primera etapa del proceso judicial, realizada ante el magistrado, por la cual ya quedaba extinguida la posibilidad de ampliar la pretensión del actor, que quedaba fijada en los términos establecidos por “la litis contestatio”, para lo cual se tomaban testigos de lo desarrollada en esa primera parte, que era oral. “La litis contestatio” equivalente a la actual contestación de demanda que da origen a la traba de la litis, era el compromiso de los litigantes de someter la cuestión a la resolución del juez.

Si bien la palabra litigio se usa en el lenguaje cotidiano como sinónimo de pelea o discusión, ésta solo llega a ser litigiosa cuando es puesta a consideración de una autoridad judicial destinada a resolverla.

Cuando se define a la transacción como medio de terminación del vínculo obligacional, se dice que son concesiones recíprocas por las cuales las partes ponen término a obligaciones litigiosas (en trámite judicial) o dudosas (con juicio no iniciado).

El “litisconsorcio” es la situación procesal donde se produce la demanda conjunta de varios actores, o la contestación conjunta de varios demandados.

Cuando un juicio aún no está terminado, o sea no hay sentencia firme, se dice que está en estado de “litispendencia”.