Concepto de magistrado

La palabra magistrado, proviene en su etimología del latín “magistratus”, que se deriva del griego “arché” que designaba en la antigüedad griega, a aquellos funcionarios públicos que actuaban en forma colegiada, con 30 años de edad mínima, en su mayoría elegidos por sorteo, previo examen de admisión, y con posterior rendición de cuentas. Actuaban como ejecutores de leyes, resoluciones y sentencias, recibiendo a cambio una remuneración, la que fue suprimida en el año 411 a C. con excepción de los arcontes que continuaron percibiéndola.

Concepto de magistrado

En Roma, las magistraturas, también colegiadas fueron características de la etapa republicana (509 a C al 27 a C). Eran anuales, responsables y gratuitas. La de mayor jerarquía era el Consulado. Los Cónsules, eran dos, gobernando un mes cada uno, y teniendo el que no ejercía el mando, mientras tanto, el derecho de veto. Comandaban el ejército, gobernaban la ciudad, convocaban a los comicios y al Senado, y los presidían.

A los cónsules le debían obediencia el resto de los magistrados: pretores, cuestores y ediles, con excepción de los tribunos. Cuando en el año 27 a C. el emperador Augusto comenzó a concentrar todos los poderes en su persona, los magistrados fueron perdiendo gradualmente el poder, hasta desaparecer en forma total, con el emperador Diocleciano.

Actualmente se usa la denominación de magistrado para nombrar a quienes integran tribunales de justicia en forma colegiada, en especial el órgano jerárquicamente superior, que es la Corte Suprema.

En Argentina existe un organismo colegiado, llamado Consejo de la Magistratura que tiene la facultad de postular a los jueces, para que luego sean designados por el Presidente con el acuerdo del Senado. También controla la función judicial y aplica sanciones si corresponde.

En Francia existe el Consejo Superior de la Magistratura, para intervenir en la designación de jueces, garantizar que se trate de una justicia independiente y controlar que se ejerza la justicia con imparcialidad y buena fe.