Concepto de mala praxis

En el término praxis del griego antiguo que viene a significar “práctica”, tiene su origen el actual concepto de mala praxis. Con él se viene a definir a toda aquella responsabilidad profesional que es consecuencia de que se han llevado a cabo una serie de actos con absoluta negligencia.

En varios ámbitos se utiliza dicho término pero de manera especial en el campo de la medicina. Así, es frecuente hablar de mala praxis médica. Esta viene a traducirse como el conjunto de cuidados imprudentes, omisiones con culpa o prácticas irregulares de un sanitario con respecto a un paciente aún cuando se supone con los conocimientos necesarios para no incurrir en ello.

Un hecho este que trae consigo que la persona afectada por la citada imprudencia pueda exigir responsabilidades ante la justicia ordinaria. De ahí que pueda surgir una frase como esta: “El cirujano jefe de la operación tendrá que verse las caras en el juzgado con el paciente que le acusa de mala praxis”.

Pero el concepto que nos ocupa también es muy utilizado en otros campos de la vida ordinaria tales como el derecho o la abogacía o en el mundo empresarial, financiero y contable.

En todos ellos el que un trabajador sea señalado por su mala praxis también le supondrá caer en una responsabilidad profesional y, por consiguiente, al igual que un médico o un enfermero, puede ser demandado.