Concepto de malicia

La palabra malicia proviene etimológicamente del latín “malitia”, vocablo integrado por “malus” = “malo” y por “itia” = “relativo a”. La malicia es un sentimiento de picardía que induce a alguien a obrar mal, a aprovecharse de otro, a sacar provecho de una situación o a evitar el cumplimiento de las normas éticas, sociales o jurídicas.

Una interpretación maliciosa de las actitudes humanas se traduce en creer sin argumentos sólidos, que las personas han actuado de una determinada manera para provocar mal o daño. Ejemplo: “no creo que Juan haya faltado a la cita por no estar bien de salud, considero que nos engañó con malicia para no enfrentar sus responsabilidades” o “advierto en la actitud de Cristina cierta malicia, pues no dice todo lo que sabe”.

Concepto de malicia

La malicia reconoce grados que van desde una simple picardía, como la malicia que puede tener un niño al quitarle una golosina a otro, hasta configurar graves hechos delictivos.

La malicia es un concepto empleado con frecuencia en las Ciencias Jurídicas. En Derecho Procesal la malicia se manifiesta cuando se interponen recursos innecesarios para dilatar sin necesidad el proceso, cuando se hurtan expedientes o documentos probatorios, se incorporan a la causa testigos falsos o no se brinda domicilio para ser notificado, etcétera; violando los principios de economía procesal, lealtad y buena fe.

Existe una teoría o doctrina conocida como “real malicia”, originada en Estados Unidos, que consiste en atribuir delitos o conductas inmorales a ciertas personalidades públicas, a través de medios de comunicación masiva, con el único objeto de desacreditarlos socialmente. Esto constituye un delito, el de calumnias o injurias, además de dar lugar a la acción civil para la reparación del daño moral causado. El sujeto pasivo debe probar el agravio, que lo expresado es falso y el dolo o intención del autor.