Concepto de obediencia

Se denomina obediencia al acatamiento de órdenes o normas, por parte del sujeto pasivo de las mismas. Surge de una relación donde alguien manda con autoridad de hecho o derecho sobre otro, a quien le impone determinadas conductas o abstenciones.

Hablamos de poder de hecho para obligar a otro a obedecer, cuando éste surge del uso de la fuerza no legítima, por ejemplo, un ladrón o un secuestrador que impone la obediencia a su víctima.

Hay otras obligaciones impuestas moral, religiosa o legalmente, que establecen una relación más respetuosa con los intereses del obligado. Así, generalmente las normas jurídicas son establecidas en beneficio de terceros, y requieren la obediencia de los habitantes del Estado para lograr una mejor convivencia social.

La Ley de Obediencia Debida fue una ley sancionada en la República Argentina el 4 de junio de 1897 por el cual se eximía de responsabilidad a aquellos militares que hubieran cometidos crímenes durante la dictadura militar argentina que gobernó entre los años 1976 y 1983, si los habían realizado en cumplimiento de órdenes, dadas por sus superiores jerárquicos.

Obediencia ciega es aquella que lleva al individuo a aceptar lo que otro le imponga sin discutirlo ni cuestionarlo. En materia religiosa esta obligación es requerida con respecto a Dios.

En los regímenes absolutistas se exigía de los súbditos una obediencia prácticamente plena del individuo al Rey.

La obediencia es un valor cuando quien la exige lo hace con responsabilidad y para beneficio común, pero no cuando se imponen órdenes desmesuradas y sin otro motivo que satisfacer los caprichos o intereses de quien emanan. Así se dice que un niño es obediente cuando cumple con las tareas que le asigna la maestra, la respeta, ayuda a sus padres en lo que éstos le solicitan de acuerdo a su edad, pero esto no implica que ese niño deba someterse a los irracionales caprichos de los adultos, en cuyo caso desobedecer resulta una alternativa plausible, cuando se trata de cometer abusos sobre él, recurriendo a autoridades u otros adultos en busca de ayuda. Lo mismo cabría decir, entre otros casos, de un empleado con respecto a su empleador.