Concepto de oneroso

Con origen etimológico en el vocablo latino “onerosus”, la palabra oneroso significa lo que exige una dación de la otra parte, pasible de ser demandada jurídicamente, en dinero, en especie o consistente en un hacer, ante una prestación recibida. Se corresponde con los negocios jurídicos bilaterales o contratos, denominados sinalagmáticos, que se distinguen de los efectuados a título gratuito donde no hay contraprestación alguna ante la liberalidad recibida. En los negocios jurídicos a título oneroso se obtiene un beneficio patrimonial, que tiende al beneficio económico de los contratantes (“te vendo mi casa a cambio de un precio en dinero”, “te construyo tu casa si me pagas lo que te pedí por ello”).

Los típicos contratos a título oneroso son la compraventa; la locación, alquiler o arrendamiento; y el mandato, efectuado a cambio de una retribución. Las donaciones son en general el típico ejemplo de contratos gratuitos, aunque si se efectúan con cargo, consistiendo en prestaciones a favor del donante, de un tercero o acerca del destino de los bienes (por ejemplo, “te dono cierto dinero para que construyas un albergue para indigentes) se trata de donaciones onerosas”.

El artículo 1139 del Código Civil argentino define a los contratos onerosos como aquellos en los que las ventajas que obtienen las partes, las han adquirido por una prestación que han efectuado.

También se dice que algo es oneroso cuando es gravoso o costoso, por ejemplo “Doctor, sus servicios me han resultado excesivamente onerosos”.

Otro uso del término oneroso es para hacer referencia a algo cuyo desempeño o realización resulta molesto, desagradable, desgastante y pesado, implicando un “costo” de esfuerzo emocional extra para quien lo efectúa. Ejemplo: “trabajar los fines de semana me resulta muy oneroso”.