Concepto de pacto

La palabra pacto, deriva en su etimología del latín “pactum” entendido como acuerdo. El Antiguo Testamento habla de un pacto de Dios con Noé y con Abraham, aunque son unilaterales. También entre Dios y el pueblo de Israel, entregándole el primero a Moisés las Tablas de la Ley con sus mandamientos. Cristo celebró un pacto por el cual ofrendó su vida a cambio de la salvación de la humanidad.

Los romanos celebraron pactos con algunos de los pueblos conquistados, y éstos se convertían en ciudades federales del imperio, que eran ciudades libres, pero cuyos hombres debían integrar el ejército romano.

En el Derecho Civil romano, los pactos se diferenciaban de los contratos pues no poseían formalidades y por lo tanto, salvo casos especiales en que la ley les otorgaba acción para exigirlos o se adicionaban a un contrato, carecían de la posibilidad de ejecutarlos legalmente, siendo solo fuente de obligaciones naturales (si bien no son exigibles, si el obligado cumple, luego no puede reclamar que le devuelvan lo pagado). Actualmente el pacto y el contrato son términos jurídicos equivalentes y significan acuerdo de voluntades o compromiso de cumplir ciertas cláusulas, ya sea comerciales o laborales. Pueden ser entre personas físicas o jurídicas, nacionales o internacionales. Son ejemplos de pactos internacionales, el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, aprobado por las Naciones Unidas en el año 1996 y el Pacto de San José de Costa Rica, sobre derechos humanos de 1969.

Existen otros pactos no legales sino morales, que carecen de sanción jurídica, y el castigo es el remordimiento o el desprecio social, por ejemplo dos amigos que pacten ir a pescar el domingo, o prestarse material de estudios.