Concepto de parricidio

La palabra parricidio se deriva en su etimología del latín “parracidĭum”, tal vez derivada de “parens” (pariente) y “cidium” (matar), siendo un homicidio que tiene al vínculo sanguíneo como agravante, pues se trata de dar muerte a un pariente con consanguinidad en línea recta, o sea un padre o madre a su hijo o viceversa u otros ancestros de mayor grado (abuelos, bisabuelos respecto a sus nietos o bisnietos o viceversa). En Roma se aplicaba más extensamente, a la muerte de cualquier ciudadano o par, aunque la ley de XII Tablas del año 450 antes de Cristo, lo limitó a la muerte dada por el hijo al padre. Extendida luego a otros parientes, Constantino volvió a usarla en el sentido de dar muerte al padre.

Concepto de parricidio

Sin embargo, en el caso del infanticidio, muerte de hijos recién nacidos, fue aceptado e incluso fue obligatorio en la antigüedad, por ejemplo en Esparta, para eliminar futuros ciudadanos con graves defectos, lo que acarrearía gastos públicos y ningún beneficio a la comunidad. Posteriormente fue causa en algunas legislaciones de disminución de pena, para aquella madre soltera que mataba a su hijo recién nacido bajo la influencia del estado puerperal.

En ciertos países como Argentina y México, se incluye como parricidio, la muerte del cónyuge (aunque no es pariente).

En todos los casos, se necesita para configurar el delito que el autor conozca la condición familiar que lo une a la víctima. En México, entre otros países, se agregan los hermanos y concubinos.

El parricidio está presente en la Biblia (orden divina que hubiera cumplido Abraham si Dios no se hubiera retractado) en la mitología griega, Edipo mata a su padre sin saber el vínculo que los unía (lo que en Argentina, México y otros países sería un homicidio simple) y las Pelíades asesinaron a su padre creyendo devolverle la juventud).

Fiódor Dostoievski en “Los hermanos Karamázov” relata un parricidio cometido contra un padre lujurioso e inmoral.

España suprimió el parricidio, como agravante del homicidio, a partir de la reforma de 1995, siguiendo lo que ya habían hecho las legislaciones penales de Austria, Alemania y Holanda.