Concepto de pleito

La palabra pleito nos remite en su etimología al latín “placítum”, derivado del verbo “placere” que puede traducirse como “gustar” o “provocar placer”. En sus inicios el pleito era lo que alguien quería. En la Edad Media, comenzó a usarse este sustantivo para designar los deseos del rey, y sus decisiones ante conflictos que se produjeran, pasando por extensión a llamarse pleito tanto el proceso judicial en sí mismo como la sentencia que se dictaba para decidirlo. Pasó al francés como “plait” y de allí fue tomado por el español.

Concepto de pleito

En Derecho, un pleito es una disputa entre partes con intereses contrapuestos, que necesita dirimirse en sede judicial o extrajudicial, pudiendo ser civil, penal, laboral, etcétera, de acuerdo a su materia. Es sinónimo de litigio. No todas las causas judiciales implican que exista pleito, o sea controversia, ya que existen algunos juicios voluntarios, como el caso de las sucesiones o divorcios de común acuerdo, donde las partes necesitan que un Juez declare algún derecho o confirme la extinción de un vínculo sin mediar conflicto.

Por extensión toda disputa o riña, se conoce como pleito. Ejemplos: “El antiguo pleito entre los vecinos por el uso de la pared medianera, terminó de una manera trágica, cuando uno de ellos fuera de sí, mató al otro”, “No empecemos un pleito por un tema tan poco importante”, “Los esposos diariamente mantienen pleitos que terminan en separaciones temporales” o “El pleito comenzó cuando eran niños y se disputaban el amor de sus padres, y ahora de adultos los hermanos casi ni se ven”.

Los pleitos no solo ocurren entre individuos, sino también entre grupos o incluso entre naciones. En este último caso si las negociaciones diplomáticas fracasan, puede incluso llegarse a tratar de resolver el pleito por las armas, iniciándose una guerra.