Concepto de protección al consumidor

La protección al consumidor es un medio que las leyes nacionales e internacionales otorgan a quienes compran una mercadería (personas físicas o jurídicas) o utilizan un servicio, para que puedan reclamar si sienten que han sigo engañados o perjudicados por los vendedores o prestadores del servicio, atento a que los consumidores, que son los destinatarios finales de lo que han adquirido, para sí, su familia o amigos, se han convertido en titulares de un derecho recientemente reconocido, siendo considerado por ello, como de tercera generación.

En una sociedad que encierra cada vez mayor complejidad, donde los comercios ya no son pequeñas empresas unipersonales o familiares, sino enormes cadenas internacionales, al igual que quienes prestan servicios; quienes los consumen se ven en una situación de inferioridad y muy susceptibles a ser estafados, al no tener documentación respaldatoria muchas veces para sus reclamos. Incluso, tratándose de pequeños prestadores de servicios, que no dan recibos por sus trabajos, o en el caso de grandes empresas, si obligan a firmar contratos de adhesión, donde la letra chica es generalmente ignorada por quien lo suscribe, o aunque la lea, no puede introducir ningún cambio en ella.

Las leyes de defensa a los consumidores les permiten ser informados con seriedad y veracidad sobre las características de lo que pretendan adquirir; los proveedores les deben otorgar un detallado documento de venta, quedando el original en poder del consumidor; aquellos deben hacerse cargo de los vicios que presente la cosa vendida; las prestadoras de servicios deben contar con un registro de los reclamos de los usuarios a quienes debe brindarse atención personalizada, etcétera.

Se han creado en cada país, además, oficinas públicas para la recepción de reclamos y asesoramiento sobre los derechos del consumidor y asociaciones de tipo privado (ONG). En cualquier caso, en la práctica, muchas veces los consumidores se quejan, pero no realizan la demanda por vía judicial.