Concepto de recusar

Recusar es un verbo de primera conjugación, que procede en su etimología del latín “recusare”. El vocablo se integra con el prefijo “re” que en este caso indica un retroceso, el sustantivo “causam” con el significado de “causa” o razón” y el sufijo de terminación verbal “are”.

Recusar es la acción de aquel que rechaza algo dando para ello motivos fundados: “Recusó un cargo en la empresa de la competencia por considerar que no sería leal con sus actuales patrones”.

Es el ámbito del Derecho donde la recusación cobra especial importancia, ya que es el medio procesal por el cual aquel que considere que el Juez que tiene la función de decidir la cuestión planteada donde él es parte, no va a actuar de modo objetivo sino arbitrario (por ser pariente, amigo, enemigo, socio, etcétera, de alguna de las partes) puede impugnarlo. También se aplica al caso de peritos o de árbitros.

En la recusación no es el magistrado el que rechaza la designación por considerar que lo comprenden las llamadas “generales de la ley” que lo podrían llevar a ser parcial en su sentencia, lo que no sería recusación sino excusación, sino que es la parte interesada quien mediante un escrito dirigido al Juez o Tribunal de jerarquía superior, cuando el Juez no acepte inhibirse de modo voluntario, plantea la cuestión en cualquier estado de la causa, pero antes de que esté en trámite para dictar sentencia.

Las recusaciones deben fundarse y probarse (salvo según algunos códigos procesales como el Procesal Civil y Comercial de la nación argentina que permite que se solicite una recusación sin causa en el inicio del proceso) pues no se aparta a un Juez por mero capricho o creencia subjetiva de que actuará movido por sus emociones o intereses y no por su recta razón y basándose en los hechos y el Derecho, especialmente si el juicio está avanzado.

No admitir la posibilidad de recusación en un juicio implicaría no garantizar el principio de justicia ni el fin de la búsqueda de la verdad a la que el proceso tiende.