Concepto de rúbrica

La palabra rúbrica se derivó etimológicamente del latín “rubrica” que a su vez provino de “ruber” = rojo, ya que ese color de tinta era la que se usaba en los libros de los antiguos romanos para destacar los títulos contenidos en ellos, especialmente en los jurídicos.

En los códices medievales de los siglos XII y XIII se denominó rúbrica a la primera letra con que se iniciaba un texto manuscrito iluminado. Esa letra artísticamente decorada era también de color rojo.

Concepto de rúbrica

Un primer uso del término rúbrica (hoy perimido) era el de “señal de color rojo”.

Actualmente la palabra rúbrica se usa en los siguientes contextos:

Como parte de la firma, compuesta por rasgos que no son el nombre del rubricante pero loa acompañan, y sirve para dar conformidad a un escrito si está colocada al pie del mismo. Ejemplo: “ensayé una nueva rúbrica cuando me dieron mi primer acreditación para conducir”.

En Contabilidad los libros rubricados de los comerciantes, son los que deben contar con firma de autoridad competente para que tengan validez y constituyan medio probatorio, pues se hace constar la cantidad de hojas (fojas) que contiene y así se evita que puedan ser arrancadas.

El conjunto de las reglas que en los libros de la liturgia católica tienen la finalidad de enseñar la práctica del culto se llaman rúbricas.

En la práctica docente una rúbrica designa reglas que se destinan a evaluar al alumno objetivamente en sus tareas, metas o actitudes frente al aprendizaje, tratando de minimizar la subjetividad de quien califica, al tener que ajustarse a criterios concretos generales y estándares. Son matrices o cuadros con doble entrada donde se coloca verticalmente los contenidos que serán objeto de la evaluación y horizontalmente los calificadores o cuantificadores, poniéndose en la intersección del eje vertical y el horizontal, cómo debe ser la tarea para que merezca tal puntaje o mérito. También se usa en el teatro para guiar a los actores en su desempeño.