Concepto de ruina

La palabra ruina es de origen latino, y se formó a partir del verbo “ruere” que significa caerse, derrumbarse o desplomarse. Por lo tanto una ruina es algo que está tan deteriorado que amenaza con caerse. Se aplica en general a las edificaciones muy antiguas cuyas estructuras ya no resultan sólidas, o que han padecido la acción de catástrofes naturales, tornados, incendios, inundaciones, o la acción destructora del hombre.

Muchas de ellas representan gran atractivo turístico, como por ejemplo las ruinas de Machu Pichu en Perú, que guardan restos de una importante cultura aborigen americana: la de los incas. En la provincia de Misiones (Argentina) se encuentran las ruinas de San Ignacio, donde se hallaba emplazada una reserva jesuítica de indios guaraníes. Éstas, como otras ruinas, poseen gran valor cultural e histórico. Egipto, Grecia y Roma muestran en sus ruinas al apogeo de culturas de enorme riqueza artística y arquitectónica, en la historia del viejo mundo.

En las ciudades, las construcciones que amenazan ruina (está tomada como sinónimo de derrumbe), suelen ser un peligro para la seguridad de vecinos y transeúntes. Aunque el artículo 1.132 del código civil argentino, aún vigente, expresa que el propietario vecino a una edificación ruinosa, no puede solicitarle al dueño de ella garantía por el perjuicio que eventualmente pueda traerle la caída de la edificación, ni reclamarle que la repare, ni que la haga demoler, esto ha cambiado a partir de la ley 17.711 que incorporó en la segunda parte del artículo 2499 el siguiente texto: Quien tenga temor que de un edificio o de otra cosa se ocasione un daño a sus bienes, tiene la potestad de denunciar esa situación al juez para que se adopten las pertinentes medidas cautelares.

Existe obviamente acción cuado el daño efectivamente ocurre, y el responsable es el dueño del edificio arruinado, aún cuando esté arrendado o dado en usufructo (art. 1135).