Concepto de salario

Etimológicamente, la palabra salario, proviene del latín “salarium”, aludiendo al pago que recibían en sal, producto muy importante en el comercio, los soldados del ejército romano. Se lo usa como sinónimo de sueldo, palabra también del mismo origen latino, derivado de “solido” una moneda que se usaba en Roma para el pago. Sin embargo, aunque no se la establezca en forma frecuente, hay una diferencia, que es que el sueldo es en dinero, y el salario además de comprender el sueldo, puede integrarse con otras compensaciones en especie.

El salario se aplica en las relaciones de trabajo bajo dependencia, donde el empleado por su trabajo, recibe un pago periódico de una remuneración de parte de su empleador. Debe comprender vacaciones pagas, ciertas licencias remuneradas, y aguinaldo. Puede pagarse a destajo, o sea por trabajo realizado o por el tiempo trabajado: por hora, semana, quincena o mes. Puede incluir comisiones o bonificaciones. Se fija por contrato o sea, de común acuerdo entre empleador y trabajador, respetando los sueldos mínimos legalmente establecidos o pactados por las Convenciones Colectivas de Trabajo. Si se trabajan más horas de las convenidas (que no pueden exceder las fijadas por la ley) se deben abonar horas extras.

La Constitución Nacional protege el salario entre los derechos del trabajador, el que debe ser digno, mínimo, vital y móvil.

En la época de la Revolución Industrial (Siglo XVIII) no había leyes protectoras de los derechos del trabajador, y el trabajo obrero se negociaba como cualquier mercadería, de acuerdo a la oferta y la demanda. Por lo tanto, había abusos de parte de los patrones, ya que al haber mucha oferta de trabajo, abonaban salarios bajísimos, que apenas alcanzaban para subsistir. Las leyes protectoras del trabajo recién comenzaron a surgir en el siglo XIX.