Concepto de sanción

La palabra sanción procede etimológicamente del latín “sanctio” que en la antigua Roma tenía carácter religioso, ya que las cosas santas tenían una “sanctio” que las protegía, como el caso de los muros y puertas de la ciudad de Roma. Las leyes también eran protegidas por la “sanctio” y en todos estos casos el que violaba una cosa santa o una ley, era castigado.

De esta manera, actualmente, la palabra sanción se aplica al castigo que alguien recibe por haber violado una norma moral, social, religiosa o jurídica. Ejemplos: “No existen sanciones morales aplicadas por agentes externos al sujeto, pero el remordimiento es implacable a la hora de sancionar”, “La sanción social que recibió el ladrón fue mucho más dura que la condena legal, ya que aunque cumplió su tiempo en prisión, ya ninguno de sus antiguos conocidos quiso hablarle luego de la comisión de su delito”.

Concepto de sanción

Las únicas sanciones de cumplimiento efectivo y coactivo son las jurídicas, que pueden ser civiles, penales o administrativas. Las civiles tienden a reparar el daño ocasionado al damnificado, las penales persiguen el castigo del delincuente, con condenas económicas como la multa o privativas de libertad; y las administrativas tienden a imponer una penalidad al administrado, infractor de una norma de este carácter, a través del procedimiento administrativo. Los reglamentos también pueden imponer sanciones o castigos como los que se aplican en las unidades académicas o competencias deportivas: “El jugador fue sancionado por agredir a su rival con una suspensión por tres fechas” o “La maestra sancionó al alumno irrespetuoso, cambiándolo de turno”.

El procedimiento formal que se sigue para que una ley entre en vigencia en la República Argentina también recibe el nombre de sanción. En España las leyes, que aprueban las Cortes Generales, son sancionadas por el Rey.