Concepto de uniones convivenciales

La unión convivencial es una figura legal incorporada al nuevo Código Civil y Comercial argentino, que toma esta denominación para darle carácter jurídico a lo que anteriormente se conocía como concubinato, que era la unión de hecho de dos personas que convivían en un proyecto de vida común, en vistas a integrar una familia.

Si bien el concubinato otorgaba ciertos derechos, reconocidos por leyes especiales, que debieron adecuarse a la proliferación de este tipo de uniones paralelamente al matrimonio, como por ejemplo el de pensión, cumpliéndose cierto tiempo de convivencia o la inclusión en la obra social del concubino, las uniones convivenciales ahora son reguladas legal y específicamente en el Código, exigiéndose algunos requisitos; entre ellos la estabilidad (al menos de dos años de convivencia para poder registrarse) y otorgan a cada miembro de la pareja derechos amplios, pero que no llegan a ser los mismos que los que da el matrimonio, especialmente en cuanto a la falta de la vocación hereditaria para el conviviente.

Uniones convivenciales

La unión convivencial además de no ser transitoria debe tener carácter público, ser monogámica, entre dos personas capaces, del mismo o diferente sexo, sin impedimentos de parentesco en línea recta en cualquier grado, ni colateral hasta el segundo grado (no pueden ser hermanos) ni estar unidos a otra persona en matrimonio o unión convivencial registrada, en cuyo caso deberá cancelarse la anterior; y basarse en el afecto. Cada miembro de la pareja se denomina conviviente.

Sus relaciones económicas se basan en el pacto de convivencia que hayan realizado, y si no lo hicieron, cada uno dispone en forma libre de sus bienes salvo los que se refieren a la vivienda que es asiento familiar y a los muebles indispensables para la vida hogareña. Ambos contribuyen a los gastos que importa la convivencia y se deben recíprocamente asistencia mientras la convivencia subsista, y son responsables ante terceros de manera solidaria.