Concepto de absceso

Hallamos en el vocablo latino “abscessus” el origen etimológico de la palabra absceso, integrada por “ab” que indica separación y por “cedere” que puede traducirse como “distanciamiento”. Lo que se separa en el absceso, término utilizado en Medicina, Odontología y Veterinaria, es pus, integrado por linfa, sangre, microorganismos, células muertas y leucocitos que viaja por los espacios intercelulares, y se concentra en tejidos cerrados.

De esta forma se genera el absceso, donde el tejido orgánico afectado se inflama, produciendo hinchazón, y se infecta. La presión hace que duela. La formación del absceso es beneficiosa porque combate la infección e impide que se extienda. Sin embargo al concentrarse y encapsularse el organismo no puede drenarlo y expulsarlo, por lo cual a veces se necesita recurrir a cirugía para permitir que salga al exterior y luego tratarse con antibióticos, con intervención de un profesional. Si supura, recibe el nombre de apostema.

Concepto de absceso

Las causas de a formación de absceso pueden ser la presencia de parásitos, bacterias y también la de sustancias extrañas, que pueden ingresar por efecto de alguna mordedura, picadura, corte, quemadura o golpe. Para identificar el microorganismo que se debe destruir a veces se requiere tomar una muestra del líquido para analizarlo.

Puede formarse sobre la piel, en forma subcutánea, en la dentadura, o afectar órganos internos.
Los golpes en los dientes o las caries pueden ser origen de los molestos abscesos dentales, que al abrir el esmalte facilitan que ingresen a la pulpa, las bacterias, infectándolo y causando que el pus se acumule, y provoque dolor, que es mayor al morder. Tratar las caries a tiempo puede evitar los abscesos, que pueden ser graves, y comprometer el diente; o incluso, propagarse la infección a otras partes del cuerpo.

Un caso de absceso grave es el que ocurre en el cerebro, cuando allí se acumulan hongos o bacterias, traídos por la sangre, proveniente especialmente de infecciones pulmonares o cardiacas, que lo infectan e inflaman, pudiendo obstruir los vasos sanguíneos de esa delicada zona y ejercer presión sobre el tejido. Para identificar la causa, en general se recurre a una punción para biopsiar el contenido extraído. El tratamiento debe ser urgente pues puede resultar mortal.

Los llamados abscesos estériles son los que no acumulan pus sino por ejemplo, un medicamento, que al no disolverse completamente al ser inyectado, queda retenido. Pueden resultar dolorosos.