Concepto de acero

El vocablo acero reconoce su origen en palabra latina “aciarium” que significa filoso o punzante.

El acero se obtiene de la aleación de hierro fundido o arrabio con carbono, en proporción inferior al 2 %. Es dúctil, tenaz, conductor de electricidad, con magnetismo permanente, y maleable. Es además, duro, dependiendo su dureza de la cantidad de carbono que forme parte de su composición. A 3.000 º C alcanza su punto de ebullición.

Los aceros extradulces tienen menos del 0,15 % de carbono y se emplean en elementos de ferretería. El acero dulce contiene carbono en proporción del 0,15 al 0,30 % usándose en materiales de construcción como alambres o chapas. El acero semiduro, que se emplea en moldeo, contiene entre 0,30 y 0,45 % de carbono. El acero duro, cuya utilización se destaca en carriles, muelles y balística contiene carbono en una cantidad entre 0,45 y 0,65 %. El acero extraduro con más de 0,65 % de carbono se usa en la fabricación de herramientas y cables de alta resistencia.

Entre los procedimientos para preparar acero podemos citar el horno eléctrico, el método de Bessemer y Thomas y el de Martin Siemens.

Como el hierro se oxida fácilmente, se fabrica el acero inoxidable que resiste la corrosión, y se logra añadiendo cromo al menos en una proporción del 10 %; puede contener también níquel y molibdeno.

El acero templado, de gran dureza, se obtiene calentando el acero a altísimas temperaturas y luego se lo debe enfriar bruscamente, sumergiéndolo en agua o aceite.