Concepto de agorafobia

El ágora en la Antigua Grecia designaba a los espacios públicos que hoy conocemos como plazas, y eran el centro cívico donde la gente se reunía para satisfacer sus necesidades comerciales, políticas, judiciales, festivas y religiosas. “Phobos” significa miedo. El término agorafobia literalmente es el temor de salir de la protección del hogar para asistir a lugares públicos, espacios abiertos, en donde si uno sufre una descompensación orgánica no contará con las comodidades que se tienen en el domicilio: una cama para recostarse, una silla, un cuarto de baño, un vaso de agua para beber, etcétera. Estos padecimientos son frecuentes en quienes tienen ataques de pánico, los que muchas veces se desencadenan en estos lugares “desprotegidos” pero que a su vez, una vez que pasa, el solo pensamiento de que les pueda llegar a ocurrir de nuevo, los paraliza y se encierran en sus casas, lo que les impide tener una vida plena: asistir a centros de enseñanza, religiosos, ir de compras, a algún club, practicar deportes al aire libre, etcétera, pues se teme que aparecerán ciertos síntomas muy incómodos, como palpitaciones, mareos, falta de aire y respiración acelerada, sudoración o temblores, que aparentan que la muerte está próxima, y esa idea, desestabiliza aún más al afectado. Las mujeres son más propensas a padecer agorafobia.

Concepto de agorafobia

Las personas que sufren este problema, bajo la supervisión de un profesional (la terapia cognitivo conductual resulta muy efectiva) deberá paulatinamente reconocer y enfrentarse a sus miedos, para poder vencerlos, tomando confianza y comprendiendo que no está enfermo, y que no tiene por qué repetirse situaciones de descompensación orgánica cuando se está fuera del hogar, y que si esto sucede, eventualmente, no es vergonzoso pedir y recibir ayuda de ocasionales personas que se encuentren cercanas.