Concepto de aliento

La palabra aliento tiene un origen latino. Procede de “alenĭtus”, y puede definirse como el aire que se expulsa al exterior en el acto fisiológico de la respiración. Al ser la respiración una acción necesariamente continua en el reino animal para mantenerse con vida, el aliento es considerado como el sinónimo de la existencia. Así cuando alguien fallece decimos que exhaló su aliento final.

Dar aliento a otro, implica otorgarle un estímulo o un consuelo en aquellos momentos en que se necesita “más aire” por estar atravesando situaciones difíciles, novedosas, riesgosas o competitivas. Ejemplos: “El público con sus aplausos le confirió al autor un gran aliento, que necesitaba al presentarse de nuevo en el escenario tras haber padecido una enfermedad grave”, “Necesito el aliento de mis familiares y amigos para arriesgarme a buscar nuevos desafíos lejos de mi patria” o “Debemos alentar a nuestro equipo para inspirarlos a esforzarse y ganar”.

Concepto de aliento

Llegar sin aliento o quedarse sin aliento son expresiones que se utilizan cuando alguien tiene la sensación de que le falta el aire tras haber realizado un gran esfuerzo físico.
El mal aliento o halitosis ocurre cuando el aire que se exhala por la boca, tiene un olor desagradable, lo que puede tener muchas causas: falta de higiene bucal, alguna infección, trastornos digestivos o nasales, alcoholismo, tabaquismo, haber comido ciertos alimentos como cebolla o ajo, etcétera.
Como según a mayoría de las religiones el alma se separa al morir del cuerpo, y es el mismo momento en que se deja de respirar o de echar el aliento, también el aliento se asocia con el alma.