Concepto de altruista

La palabra altruista está tomada del francés, término que acuñó el filósofo Augusto Comte (“altruisme”) que a su vez se inspiró en el latín “alterum” que hace referencia a los demás u otros, completándose con el sufismo “ismo” que designa actitud o creencia, para tener como significado el sentimiento que se acompaña con la acción, de hacer el bien a alguien diferente de uno mismo, aún cuando ello implique un sacrificio personal.

Si bien lo aplicamos en general al ser humano, los animales también desarrollan comportamientos altruistas, sacrificándose por el bien del grupo al que pertenecen, y algunos animales, como por ejemplo el perro, son capaces de dar su propia vida por la de su amo.

El altruista es quien sin egoísmo ni mezquindades, ni persiguiendo beneficiarse de ningún modo, siente los sufrimientos de los demás como propios y se empeña en remediarlos, sin escatimar esfuerzos. Es una virtud moral y religiosa.

El altruista actúa generosamente sin presiones, y solo movido por motivaciones intrínsecas. Necesita hacer el bien a otros, para sentirse personalmente valioso. Si bien es común hallar en las personas ciertos actos altruistas, el altruismo en todas las conductas de un ser humano no es fácil de hallar, especialmente en nuestra actual sociedad individualista. Ejemplos indiscutidos de personas altruistas son Gandhi y la madre Teresa de Calcuta.

Se discute si en los humanos el altruismo es natural o instintivo, o culturalmente aprendido. En Darwin y su teoría de la selección natural, el altruismo parece incompatible con la idea de que sobreviven sólo los más aptos.