Concepto de ansiedad

El vocablo ansiedad reconoce su origen etimológico en la palabra latina “anxietas” que puede caracterizarse como congoja. Esta congoja, que muchas veces es normal y necesaria para la supervivencia, si no excede en intensidad y en tiempo al estímulo que la provoca, se manifiesta en una sensación de inseguridad, de temor y de aflicción, sin una causa reconocida que la produzca.

Se expresa tanto en forma psíquica (desasosiego) como física (sudoración, taquicardia, cefalea, irritabilidad, temblores, cólicos, náuseas, insomnio o falta de aire). Se convierte la ansiedad en patológica (trastornos de ansiedad) cuando es exagerada y no tiende a desaparecer cuando cambian las circunstancias que la originaron. Los ataques de pánico son casos de trastornos de ansiedad extremos, expresados en crisis que si bien no duran mucho temporalmente, dejan al individuo asustado de que la situación vuelva a repetirse.

Cuando se trata de un trastorno de ansiedad general, de preocupación constante, y no focalizado en un único aspecto (si no, se trataría de una fobia, que es otro trastorno de ansiedad) que perdura en el tiempo, por más de medio año, sin poseer crisis como en el caso de los ataques de pánico, se denomina trastorno de ansiedad generalizado.

Otro caso de trastorno de ansiedad es el obsesivo-compulsivo, donde la persona presenta un miedo irracional ante una circunstancia particular, por ejemplo, temor a enfermarse, y entonces repite conductas compulsivamente, por ejemplo, se encierra, no saluda por temor al contagio, se lava las manos con frecuencia desproporcionada, etcétera.

Para tratar los trastornos de ansiedad, los médicos psiquiatras y psicólogos utilizan medicinas y psicoterapia. También ayudan ciertas actividades que reducen el stress, como el yoga, las caminatas, las reuniones con amigos, etcétera.