Concepto de apicultura

La palabra apicultura deriva de la integración de dos vocablos latinos, “apis” que significa abeja y “cultus”, cultivar o criar, siendo el resultado de un neologismo francés, usado para designar el arte o disciplina científica que trata de la cría de abejas, insectos productores de miel, que viven en colonias, llamadas colmenas.

La cría de abejas puede remontarse a la Prehistoria. Desde la formación de los primeros Estados, el hombre continuó aprovechando la labor de las abejas, especialmente como productoras de miel para su propio beneficio, y además cera, para hacer velas y candiles. A comienzos de la Edad Antigua, lo hicieron los egipcios, oficio que luego ejercieron griegos y romanos, que apreciaban el dulzor de esta sustancia, en épocas que aún no se conocía las propiedades endulzantes de la caña de azúcar, descubiertas junto al hallazgo del continente americano.

Las abejas almacenan el néctar que recogen de las flores, y lo transforman en un producto dulce y sustancioso, llamado miel, que almacenan en los panales, integrados por miles de celdillas de formato hexagonal. Esta miel les sirve a las abejas para alimentarse en los fríos meses de invierno

Las abejas en estado libre construyen sus colmenas con lodo, pelos de animales y hojas masticadas. Sin embargo los apicultores les hacen colmenas artificiales, que colocan en sus huertas, y las cuidan, para extraer la miel en los meses de primavera y verano. . También elaboran jalea real, muy rica en vitaminas y proteínas, con la que se alimentan las larvas de aquellas abejas que serán reinas. Los apicultores, extraen también esa jalea real, y con ella se elaboran jabones, cremas faciales, y vitaminas en cápsulas.

En el siglo XX surgió la apicultura ecológica que realiza esta práctica cuidando el ambiente y sin usar pesticidas.