Concepto de artrópodo

La adopción de esta palabra, artrópodos, para designar a esta particular categoría del reino animal, se le debe al zoólogo alemán del siglo XIX, Karl Von Siebold, quien unió las palabras griegas “arthron” que significa articulación, con “podos” que se traduce como pie, pues las patas (y el cuerpo) de estos animales son articuladas.

Dentro de los artrópodos se incluyen gran variedad de especies, entre las cuales podemos ubicar a los insectos, que son los más numerosos (alrededor de un millón de especies) de entre los artrópodos (hormigas, moscas, mariposas, cucarachas, escarabajos) los crustáceos (langostas, cangrejos, camarones) los arácnidos (arañas, garrapatas, alacranes) y los miriápodos (ciempiés) comprendiendo casi el 90 % del total de los animales, y viven en diferentes medios: terrestre, aéreo o acuático.

Sus características comunes, además de sus extremidades articuladas es que son invertebrados, metazoos, con simetría bilateral, comúnmente ovíparos, y su esqueleto es externo y rígido (exoesqueleto) conformado por quitina, que es un polisacárido. Este recubrimiento se desprende durante la muda, formándose otra y permitiendo el crecimiento del animal. Su cuerpo es también articulado, formado por segmentos. Sus músculos son estriados, conformados por haces independientes, sus ojos en general compuestos y su sistema nervioso en escalera de cuerda, con un par de ganglios por cada segmento. La parte más importante de su cerebro es el protocerebro; también tienen deutocerebro y tritocerebro. Algunos artrópodos mandibulados poseen antenas, como sucede en los insectos y crustáceos. El número de patas es variable: en los insectos son seis, en los arácnidos son ocho, y en los crustáceos cinco pares o más.